La dama de blanco

Vanessa Sanchez

Se dice que vivía en una hermosa casa de barro hecha por sus padres, se dice que fue feliz y que era la más hermosa, hija de españoles, rubia, llena de vida... Pero desapareció cuando recién se hacían las carreteras hacia Panama…la casa fue abandonada y cubierta por maleza. Nadie pasaba por su casa y se perdió en la amargura de la soledad… se dice que vendió su alma para permanecer joven por siempre… Se decía que no era de este mundo, que era un demonio que atraía a los jóvenes para luego comerlos vivas... al menos así decían las historias que rodeaban a la dama...

Era la noche de San Juan Apóstol, y el pueblo se encontraba de fiesta, desfiles de velas y carruajes llevando al Santo por las calles de lodo y estiércol. El sacerdote anuncia la celebración, vienen detrás pequeños monaguillos de blancas ropas, perfectamente planchadas. Luego un grupo de señoras rezando y sollozando con velas encendidas en muestra de arrepentimiento. Más atrás viene el pueblo, feliz y cantando... El jolgorio del pueblo, levanto a la inocente criatura de sus sueños, sintió la necesidad de ver de cerca las luces y poseída por alegres tonadas, se colocó su vestido blanco, ataviada de peinetones de oro y cintas. Caminó bajo la luna alumbrada por un enjambre de luciérnagas, recorrió el largo camino, pasando por el riachuelo que alegremente le dio paso, iba la joven del bosque arrastrando sus encantos. Su corazón rebozaba como tambores de guerra, palpitando fuerte y un  calor recorría su pecho, estaba tan feliz por tener la valentía y el atrevimiento de ir, ya casi estaba ahí. Podía ver las luces, eran pequeñas velas y olores de toda clase no se comparaba en nada  a lo que podía ver o sentir en su ventana.


Pero al llegar a la entrada del pueblo. Todo sentimiento de felicidad la abandonó quedando fría, inmóvil, impávida. No pudo dar un paso más… Ahí estaba la señal... la señal que prohíbe su entrada.


Un muchacho que estaba cerca la vio llegar rodeada de miles de luciérnagas, delicada flor nocturna, la encarnación de una Diosa pensó... era tan hermosa que como un ángel con mejillas rosadas, labios rojos y cabellos rubios, llena de oro y perlas.... trató de acercarse con pasos bruscos haciendo mucho ruido y en un abrir y cerrar de ojos ya no estaba ella.


Llegó como un loco gritando en la plaza abarrotada del populacho despreocupado, le conto a sus amigos que había visto a un ángel, todos se burlaron de él pensando que ya estaba borracho, siguieron bebiendo y honrando el Corpus Christi.


Un año había pasado y él estaba dispuesto a esperarla. Sus amigos le decían que no existía, pero en su corazón él sabía que sí. Llego la celebración de San Juan, se fue con sus amigos a las calles agitadas por la fiesta. Siempre poniendo atención a la entrada, Espero, espero y espero pero la chica nunca apareció.

Amaneció en el bosque borracho y solo, perdido en medio de la nada. Trató de orientarse pero era como si los árboles se movieran y no le permitieran avanzar. Cansado de tanto intentar salir del monte, Vio a lo lejos una luz y se encamino en esa dirección, los arboles parecían darle paso esta vez. Llegando a la luz vio que provenía de una casa, pero tenía tanta hambre que corrió con todas las fuerzas que le quedaban, trastabillando llego a la puerta donde perdió el conocimiento.


A los días despertó por completo, apenas abrió los ojos la vio y le preguntó si estaba muerto. Ella movió la cabeza negándolo. Él se levantó diciendo que se llamaba Patricio, era hijo del pescador... empezó a mirar a su alrededor, habían tantas cosas que parecía un palacio, habían joyas, peines de oro y plata, velas y objetos que jamás había visto, la cama en la que estaba sentado, era muy suave, finamente bordada con hilos de oro, él no quería irse pero sabía que debía hacerlo, pero recordó que no sabía el camino, ella le señalo una luciérnaga que en ese momento entraba en la casa. La luciérnaga lo conduce por el escabroso camino amenazante con perderlo nuevamente, pero la luciérnaga ágil lo lleva a salvo a su destino, donde encuentra a su familia muy preocupada. Claro, que no se atrevió a contarles lo que le había sucedió, solo les dijo que se perdió en el monte. Al día siguiente fue a ver a sus amigos a contarles lo que había pasado. Y otra vez no le creyeron lo que decía. Decidieron ir los tres y demostrar que decía la verdad, el camino fue difícil y mientras más oscurecía más sombras y sonidos aterradores escuchaban, pero apareció la luciérnaga, debemos estar muy lejos dijo Pancracio, mientras Bartolomeo temblaba de miedo todavía...

Al entrar se maravillaron con cada detalle, ¡es exactamente como lo describiste Patricio! exclamo Bartolomeo dejando de temblar. ¡Seguramente valdría una fortuna vender estas piezas! ¡Seremos ricos! exclamo Pancracio, al decir esto... los grillos y demás insectos hicieron un silencio sepulcral... ¿qué has dicho? irrumpió Patricio, ¡solo los traje para que vean que es cierto lo que dije!

Empezó a llover fuerte, muy fuerte. El agua amenazaba con romper la casa en miles de pedazos, el interior se hacía oscuro y frio, era como si se hiciera pesado el ambiente, apenas podían respirar. El jadeante Bartolomeo trató de agarrar los objetos que pudo, y los metió en sus bolsillos, Pancracio también, se llenó las manos y colocó todo adentro de su camisa y su chácara. La luz de la vela parpadeaba en señal de reproche, mientras Patricio estaba en una esquina con los ojos cubiertos, llorando. La luz de la vela era como un volcán infernal y de sus bolsillos cucarachas, arañas y culebras se habían convertido las valiosas joyas, culebras, ratones y sapos peleaban por salir rabiosos y dentro de la camisa alacranes enfurecidos arrancaban la vida de Pancracio. Patricio abrió los ojos y vio el macabro espectáculo, ambos amigos con alimañas entrando y saliendo de todos sus orificios. Al mirar hacia arriba la dama de blanco flotaba con los ojos totalmente blancos su cabello era negro y su cara ya no era hermosa, era pálida, corroída por el tiempo, no tenía ojos, solo 2 huecos vacíos llenos de odio y su inconfundible vestido blanco largo flotaba en el aire. Patricio salió corriendo y llegó al pueblo donde contó lo sucedido, una turba amenazadora llego en cuestión de minutos a la casa que describió. Al llegar al lugar era una casa muy destruida, el techo tenia agujeros y apenas se sostenía, un huerto marchito y todo lleno de polvo. Todos miraron impactados la escena, apretujándose para ver de cerca, febriles de sangre y justicia, empezaron a reclamar ¡Justicia, justicia por el asesinato!

- Aquí no hay más que 2 cuerpos ensangrentados, decía el gobernador del pueblo la sangre de Pancracio y Bartolomeo hacían un camino de violenta tortura atreves de la puerta, animalejos se arrastraban sobre la sangre pastosa.


¡Estos cuerpos están mutilados! grito el sacerdote, el responsable debe pagar por esto, este es un acto que Dios repudia, debemos quemarlo para purificar su alma junto con estas pobres almas de buenos cristianos añadió.

Adelante de él lloraban los padres de Bartolomeo y Pancracio. Aquí no hay nadie más que ellos y el Patricio que nos mintió, Seguro estaban borracho como siempre y los mató a todos. ¡Justicia! gritaba la gente, en medio del camino estaba Patricio encogido como un niño llorando, él veía a lo lejos de todos a la dama vestida de blanco flotando sin pies. Se paró de golpe y empezó a gritar: ¡ahí esta! ¡Ahí esta! todos voltearon y no veían más que árboles y al ensangrentado Patricio. Está tratando de engañarnos otra vez grito alguien. ¡Quémenlo! grito otro. Su padre le pedía perdón al sacerdote. Con voz ronca y autoritaria dijo el sacerdote: colóquenlo en la casa, tendremos que acabar con el mal que lleva adentro, y la gente gritaba: ¡Purifíquenlo! Los perros ladraban y ladraban, hacia el bosque pero nadie les hizo caso.

Amarraron como pudieron a Patricio, que luchaba por su vida y gritaba que era inocente, pero otra vez nadie le hacía caso. Hicieron una cruz grande con las maderas podridas y colocaron a Patricio sobre la cruz recostada al marco de la puerta y mientras lo colocaban, él podía ver a la Dama de Blanco y gritaba: ¡ahí esta! ahí esta…!! Sólo decían pobre Patricio, pensar que termino siendo un loco asesino. Dios lo perdone...


La Dama de Blanco miraba la señal que la alejo una vez del pueblo... Era la cruz en la que estaba Patricio amarrado. Y así empezó a arder la casa con los 3 amigos dentro... mientras el sacerdote decía los ritos del perdón de las almas, hablaba del purgatorio y la gente miraba el espectáculo de cuerpos quemarse, Y mientras el olor nauseabundo de la carne quemada invadía el lugar, un hombre se alejaba de la muchedumbre caminando hacia el monte, Patricio con lo último de energías que tuvo grito: tengan cuidado la Dama de Blanco sigue ahí!... mientras la miraba encantar a otro hombre y así continuar el ciclo hasta nuestros días...

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